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Polis, Revista de la Universidad Bolivariana,
Volumen 1 Número 2, 2001
Centro Yungay: experiencias
de un Centro Comunitario inserto en un espacio académico.
Bárbara Matus Madrid
Antropóloga, Encargada de Formación Comunitaria del
Centro Yungay /Universidad Bolivariana
* * *
“El Centro Yungay es un espacio formativo, transversal
y abierto, que desde la universidad potencia y acompaña
a las comunidades locales en su desarrollo, promocionando el respeto
a los derechos humanos, la autogestión, la identidad y
diversidad, resignificando desde esa práctica el discurso
y hacer universitario” 1.
La misión del Centro Yungay ha emergido con nitidez después
de un tiempo de espera activa2 de sus principales promotores al
interior de la universidad. Esta espera activa devela un proceso
complejo de decantamiento de ideas, acciones, y recursos, aportados
por diversas personas en las distintas etapas de desarrollo por
las que ha ido pasando la Universidad Bolivariana y el propio Centro
Yungay. Sus protagonistas han sido las comunidades cercanas y lejanas
al barrio donde este se encuentra, alumnos de la universidad y un
creciente equipo de profesionales con motivaciones diversas y complementarias
de trabajo comunitario. Esta breve presentación pretende
adelantar el proceso afectivo, y de compromiso, que ha dado a luz
a este espacio, y la actitud positiva con que algunos “bolivarianos”
recibimos sus juveniles pasos.
Fundamentos Teóricos y Reflexiones que originaron
el Centro Yungay
Desde hoy, con el tiempo transcurrido, observamos varias vertientes
pioneras de la idea de generar un Centro Comunitario, los lineamientos
principales tienen dos fuentes, la idea de dinamizar y aterrizar
la práctica universitaria a través de la interacción
sistemática y permanente con la realidad donde se enfatiza
la consolidación y construcción de nuevos sujetos
colectivos, en una práctica transformadora de quiénes
participan en el proceso, alumnos, docentes y comunidades.
Estas ideas se encuentran ya en el primer proyecto que promueve
la creación del Centro: “El Proyecto Centro Yungay
se propone constituir un Centro de Investigación, Educación
y Comunicaciones sobre desarrollo y participación local,
que preste servicios y apoye el desarrollo en primer lugar de la
comunidad barrial, conocida como Barrio Yungay, situada en el entorno
inmediato de la Universidad Bolivariana, y en segundo término,
que vaya progresivamente extendiendo su accionar a otros barrios
y comunas de la ciudad de Santiago(...). En esta perspectiva la
Universidad rediseñará su quehacer educativo en base
a Talleres de acción comunitaria. Esto es aplicable al conjunto
de las actuales carreras” (Jacques 1993: 1,2).
El mismo proyecto señala entre sus metas, al cabo de seis
años de trabajo: “La comunidad barrial recurrirá
en forma habitual a los servicios prestados por el Centro Yungay:
clínica jurídica, centro de atención psicológica,
biblioteca comunitaria(...) Del mismo modo la organización
comunitaria del Barrio Yungay se habrá densificado y fortalecido.
Existirán diversos grupos expresando intereses particulares
e identidades diversas: clubes de adultos mayores, grupos ecológicos,
talleres culturales, grupos de trabajo con alcohólicos y
con drogodependientes, grupos de animación infantil, etc.
Se llevarán asimismo actividades periódicas de carácter
cultural: recitales, presentaciones, ferias, etc.” (Ibidem:
3).
Una segunda vertiente de reflexión que dará sentido
al quehacer del Centro Yungay, tendrá que ver con una reflexión
acerca de los estilos tradicionales de construcción de conocimientos
que se practican en las universidades y la necesidad de plantearnos
el desafío de transformarlos para hacer coherencias con el
pensamiento que inspira el proyecto institucional, en el sentido
de participar en la construcción de conocimientos contextualizados
a los intereses, sueños y necesidades de las comunidades
concretas.
En este sentido, se plantea “consolidar, en el campo de las
Ciencias Sociales, una práctica universitaria innovadora
que la identifique como una Universidad Extendida que articula la
formación, la investigación y la intervención
sociocomunitaria en un modelo de educación superior orientado
a la transformación de las personas y el mundo. Para ello
avanzará progresivamente en la construcción de espacios
físicos, organizativos, académicos, sociales y emocionales
propicios para el aprendizaje activo que comprometa al ser humano
en las tareas de aprender a ser, aprender a comprometer, aprender
a hacer, aprender a reflexionar, en un clima de honestidad, transparencia,
comprensión, respeto, afecto, optimismo y responsabilidad.
Se tenderá al desarrollo de experiencias formativas que tiendan
a la superación de la compartimentación de los saberes,
progresando paulatinamente en la construcción de un modelo
de formación transdisciplinaria.
La Universidad Extendida se define como una red de conversaciones;
en esta práctica conversacional, convergente y multinivelada
se encarnan los principios bolivarianos, se realizan sus perspectivas
y se institucionaliza una entidad del mundo actual en continua interacción
con su entorno inmediato, el barrio que habita, desde donde emanan
desafíos que se constituirán en campos de investigación
e intervención sociocomunitaria” (Elizalde 1998: 2).
Una tercera vertiente inspiradora de las acciones del Centro Yungay,
proviene de la sistematización de la práctica, reflexión
y retroalimentación que su equipo profesional, va acumulando
y perfeccionando a lo largo del proceso de constituirse como tal,
reflexión que encontrará continuidad y reafirmación
con los fundamentos antes señalados. En este espacio, -el
de la sistematización-, nos detendremos para relatar la experiencia
y significarla.
Reseña histórica del Centro
Como en todas las historias humanas, la idea de existencia de un
Centro Comunitario comienza con una manifestación material
y objetiva, la adquisición de una casa que pudiera llamarse
Centro Yungay, desde la cual, y a través de sus puertas pudiera
transitar la universidad y la comunidad, coincidiendo ojalá
en un caminar conjunto. Cuando la Universidad llega al Barrio Yungay,
a fines de 1993, el requerimiento de las mallas curriculares de
las carreras de Derecho y Psicología, hacían necesario
habilitar un lugar donde ocurriera la formación práctica.
Al año siguiente, a través de un convenio entre el
Comité de Adelanto del Barrio Yungay y la Universidad, se
establece en la sede de ese comité la Clínica Jurídica
y el Centro de Atención Psicológica de la Universidad
Bolivariana, ofreciendo el servicio a la comunidad circundante al
comité, estableciéndose las primeras interacciones
entre los alumnos de las carreras antes mencionadas y la comunidad.
La dimensión del servicio era modesto, tanto como primera
experiencia práctica, como por la cantidad de alumnos que
en ese entonces cursaban los últimos años de esas
carreras. La atención en una casa prestada duró dos
años, al cabo de los cuales estos servicios se establecieron
en la casa del Centro Yungay.
El proceso vivido hasta 1997 se puede denominar de instalación.
Para 1998 se cuenta con recursos humanos y de infraestructura mínimos
como para realizar las tareas: coordinadores, secretaria, los primeros
registros estadísticos sistemáticos, y junto a ello
el crecimiento, tanto del alumnado disponible para estas prácticas,
así como de la visibilidad de la comunidad y sus diversos
requerimientos. Cabe señalar, que durante los años
1996 a 1998, en el interés de ampliar la formación
práctica a todas las carreras que ofrece la universidad,
se trabaja en diversas áreas de necesidad comunitaria con
microiniciativas de talleres, diagnósticos, y otras actividades,
desde una estrategia de apertura del Centro hacia las iniciativas
que docentes y alumnos en una especie de voluntariado quisieran
realizar, en la medida que aquellas respondieran a un enfoque comunitario
y pudieran contar con supervisión responsable. Trabajan así,
alumnos de antropología, economía, psicología
y derecho, en lugares como La Pintana, Conchalí, y el propio
Barrio Yungay.
Otro antecedente importante en este período fue la instalación
en el Centro Yungay de una Biblioteca Barrial, adjudicada a través
de un proyecto, y asociado a ella se desarrolló un proceso
de difusión de este servicio en la comunidad cercana, en
los colegios, juntas vecinales y contactos con la biblioteca del
Departamento de Cultura dependiente del Municipio. Para finalizar
el relato de esta etapa de instalación, es importante rescatar
que aparte de los servicios jurídico y psicológico,
los trabajos realizados se caracterizaron por responder a la articulación
de recursos humanos voluntarios, sin una asignación de recursos
institucionales.
A modo de reflexión, este período tiene otras características,
más allá de la instalación, fue un tiempo de
mutua observación entre comunidad y universidad, de puesta
a prueba de las confianzas, de registrar mentalmente las caras de
unos y otros en un espacio donde la universidad es la recién
llegada, donde fue importante evaluar por parte de la comunidad
si los cambios que trajo consigo la universidad al barrio, tenían
también un lado positivo. Esto último por cierto es
algo que aún sigue en proceso de construcción y significación
desde ambos actores.
La Propuesta Actual del Centro Yungay
Desde 1999 en adelante, y en un proceso interno de gradual reconocimiento
de su centralidad, se ha ido equilibrando el financiamiento institucional
del Centro Yungay, posibilitando la planificación y ejecución
de un proyecto actualizado de trabajo comunitario de múltiples
dimensiones, que pretende responder a una demanda externa e interna
tanto cuantitativa como cualitativamente.
Para el equipo del Centro Yungay, más que una carga, es
de tremenda importancia que el proyecto institucional de la universidad
contemple como lineamiento estratégico la intervención
sociocomunitaria, por cuanto ha posibilitado implementar una serie
de iniciativas. Si bien, éstas son coherentes con dicho proyecto
institucional, en sí mismas significan la concreción
de metodologías innovativas que se orientan en un mediano
plazo al perfilamiento del profesional bolivariano, iniciándose
así un proceso de impactos positivos, desde la perspectiva
comunitaria, que se extenderán paulatinamente a todo el quehacer
de la universidad. Esto contribuye al posicionamiento que la Universidad
Bolivariana requiere para responder a los desafíos futuros
que actualmente enfrenta la educación superior de nivel global,
entre otros, la educación permanente, el desarrollo de competencias
para desenvolverse en espacios de cambio permanente, la formación
ética, etc. (Unesco, 1998).
Hoy, el Centro Yungay cuenta con cuatro líneas de trabajo.
La primera es el Servicio Jurídico diferenciado en tres grandes
líneas de prácticas formativas de los alumnos: Servicio
Jurídico Judicial, Servicio Jurídico Comunitario y
Servicio de Educación Jurídica.
La segunda línea de trabajo la constituye el Servicio Psicológico
que cuenta con una línea de realización de pasos prácticos
diferenciados realizados por alumnos, en el ámbito de la
atención individual de personas de diversas edades y familias,
y una línea de múltiples iniciativas de servicios
psicológicos comunitarios y organizacionales, también
realizados por alumnos.
Una tercera línea es denominada de Gestión Ciudadana,
la cual está diversificada en una sublínea de Barrio
y Ciudadanía, otra de Cultura y Comunicaciones y una tercera
de Biblioteca Barrial. La actividad de Gestión Ciudadana
se orienta a potenciar la articulación permanente de actividades
culturales barriales, participando como Centro y Universidad en
la red de instituciones y organizaciones barriales locales. Esta
participación dinamiza y difunde a la vez, los servicios
del Centro en la red comunitaria.
Finalmente la cuarta línea de trabajo está vinculada
con el Programa de Pedagogía Universitaria dependiente de
la Vicerrectoría Académica, consistente en la oferta
de una malla especial de formación en Desarrollo Comunitario
para todos los alumnos de la universidad, desde segundo año
en adelante, estructurada en dos módulos formativos lectivos
presenciales y voluntarios, cada uno con una duración de
un año y un número de pasantías de formación
práctica, básicas y avanzadas. Una segunda iniciativa
formativa la constituyen las Becas de Investigación Acción
destinadas a la ejecución de proyectos comunitarios por equipos
interdisciplinarios de alumnos de cuarto y quinto año de
todas las carreras, adjudicándose becas a dos iniciativas
por año.
A partir del 2001 las cuatro líneas de trabajo del Centro
se expresan en cuatro Programas Temáticos, a saber: “Familia
y Violencia”, “Barrio Patrimonio e Identidad”,
“Juventud, sexualidad y drogodependencia en la perspectiva
de disminución del daño”, y, “Migrantes
e Integración”. La Estrategia para la articulación
de Líneas de Trabajo y Programas Temáticos, contempla:
a) invitación al trabajo conjunto a organizaciones concretas
que trabajen el ámbito temático; y
b) celebración de convenios con instituciones y organizaciones
para la realización de pasantías de formación
práctica de los alumnos que participan en el CentroYungay.
Sistematización de la acción y opciones
epistemológicas
En la lógica de la espiral ascendente de la sistematización:
reflexión-acción- retroalimentación-nueva reflexión,
etc. (Velástegui 1996:1), la experiencia desarrollada en
el Centro Yungay, responde a una dinámica permanente de integración
del diagnóstico, registrado en las atenciones cotidianas
de los servicios del Centro, con permanentes ejercicios de rediseño
de las acciones, de manera de contextualizar las prácticas
de los alumnos, generando una sinergia positiva de atenciones adecuadas,
construcción de sentidos en la acción y la realización
de aprendizajes significativos para alumnos y comunidades. En esta
dinámica el error no ha estado ausente, y darse cuenta del
mismo ha sido una oportunidad para el aprendizaje de todos.
Sin embargo, este desarrollo de las acciones del Centro debe reconocer
expresamente, su intención de trascender la mera acción,
lo que nos lleva a reconocer los lugares desde los cuáles
estamos interpretando la dinámica cotidiana del trabajo con
las personas. Nos define en las orientaciones e intercambios del
equipo profesional, el lugar de las ciencias sociales, y especialmente
aquellos espacios interdisciplinarios que permiten explicaciones
más integrales del fenómeno social; de este modo reconocemos
en la epistemología de la complejidad y del sujeto una fuente
de sentidos para hacer la lectura de las problemáticas de
las personas que llegan al Centro.
Por qué la epistemología de la complejidad es pertinente
y adecuada al planteamiento del enfoque comunitario? En gran medida
es la realidad experimentada y relatada por las personas la que
nos lleva a buscar sentidos en explicaciones multiniveladas y no
hegemónicas, que Bolle de Ball expresa muy bien al señalar
que las personas tienen “aspiraciones de reunión de
sí mismo (identidad), de reunión con los otros (fraternidad),
de reunión con el mundo (ciudadanía). En otras palabras,
de reunión psicológica, social, cultural (o cósmica)
y cognitiva” (1998:1). La reunión tan anhelada también
se refleja en el reconocimiento de la horizontalidad que implica
vernos como sujetos.
Cuando decimos que optamos por una epistemología del sujeto
estamos aludiendo al acto de reconocer en cada persona y en los
contextos sociales, la interacción o interrelación
subjetiva, el valor de la subjetividad como ordenadora del mundo
(desde la experiencia). Asociado a ella, el reconocimiento de la
participación como único lugar desde dónde
dar testimonio. La subjetividad también abre el camino al
reconocimiento de la singularidad, la particularidad, la diferencia,
como lugar contrahegemónico. Otros procesos derivados de
la consideración de la subjetividad destacan la importancia
del acto de comprensión atribuído por una persona
a un acontecimiento, como contrapartida al mero otorgamiento de
causalidad. Y, el tiempo historizado como medida para observar los
cambios, en una persona, en una problemática, en una comunidad
de personas, etc. (Pourtois 1994: 108-118).
Complementa estos planteamientos epistemológicos la teoría
del construccionismo social, que reconoce la horizontalidad, la
construcción de afectos y el valor del intercambio intersubjetivo
como un componente más del curso futuro que seguirá
una determinada experiencia social , señala Gergen “el
conocimiento no es el producto de mentes individuales, sino del
intercambio social” (1989: 169). Estas fuentes epistemológicas,
y otras no explicitadas aquí, tienen un elemento común,
la devolución al sujeto de sus potencialidades y capacidades
de reflexividad y acción en relación con su situación
social. Esta “devolución al sujeto” es un reconocimiento
de que en realidad siempre el sujeto se ha pertenecido a sí
mismo en la experiencia cotidiana, sólo que las voces de
los discursos hegemónicos lo han negado hasta el punto de
la propia invisibilidad.
Reflexionar desde este enfoque nos lleva reconocer como estrategia
transversal de nuestras acciones al componente participativo y sus
derivados, a saber, la promoción de la autogestión,
de la construcción de nuevos sujetos de derecho, individuales
y colectivos, la asociatividad gestada desde “abajo”,
la autonomía y el empoderamiento de los colectivos y comunidades.
Suscribir estos postulados nos plantea un gran desafío: permear
las prácticas pedagógicas de nuestra universidad hacia
la producción de sentidos, de coherencias en la comprensión
integral y concreta de los seres humanos, desde ellos y para ellos,
incluyéndonos a nosotros mismos en ese proceso. Se trata
de resignificar la operación de abstracción de la
reflexión académica, reinterpretando críticamente
las mediaciones formales del “interés académico”
que opera por inercias múltiples, para ponerle al servicio
de la construcción de sentidos para seres humanos reales
con reflexividad y potencialidades.
A modo de reflexión final podemos afirmar que el Centro
Yungay recién empieza y le esperan muchos desafíos,
uno de los cuáles es un desafío cotidiano: encarnar
las motivaciones e inspiraciones paradigmáticas de quiénes
nos desempeñamos en este espacio, en acciones formativas,
eficientes, sinérgicas y significativas para quiénes
interactúan con nosotros.
Notas
1 Texto correspondiente a la Misión del
Centro Yungay, elaborado colectivamente por el equipo del centro
en octubre de 2000.
2 Tiempo de Espera Activa, es tomado de la palabra
“Quercum”, voz nativa apropiada por los pescadores chilotas
para denominar un tiempo que reune a los distintos pescadores que
buscan un lugar provisional y seguro para esperar el paso del temporal,
tiempo en el cual están alertas al cambio del tiempo y activos
remendando sus redes y otros utensilios.
Bibliografía
Centro Yungay (2000), Declaración de Misión, Documento
de Trabajo, Universidad Bolivariana, Santiago.
Jacques, Manuel (1994), Proyecto del Centro Yungay. Documento de
Trabajo, Universidad Bolivariana, Santiago.
Elizalde, Antonio. La Universidad Extendida, Documentos de Trabajo,
Universidad Bolivariana, Santiago, 1998.
UNESCO (1998), La Educación Superior en el Siglo 21, París.
Velastégui, Gustavo (1996), El Educador Social en Europa,
Ponencia sin publicar presentada en seminario sobre el tema de la
Universidad Complutense de Madrid.
Bolle De Ball, Marcel. citado en González Moena, Sergio
(1999), “Notas para una Epistemología de la Complejidad”
en Visiones de la Complejidad, Universidad del Bosque, Bogotá.
Pourtois, Jean Pierre y otro (1994) Epistemología e Instrumentación
en Ciencias Humanas, Hachette, Barcelona.
Gergen, Kenneth (1989) La Psicología postmoderna y la retórica
de la realidad, Senda, Barcelona. |