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Más allá de la incertidumbre: lo inconcebible* Yehezkel Dror**Profesor del Departamento de Ciencia Política de la Universidad Hebrea, Jerusalén, Israel. Epistemológica como ontológicamente, estamos encontrándonos cada vez más con lo que es radicalmente diferente de lo "incierto". Epistemológicamente, todo esfuerzo de prospección está basado en algunas combinaciones de extrapolaciones, de teorías, y de conocimientos tácitos formulados sobre una visible continuidad entre el pasado y el futuro. Mientras, los efectos combinados de los cambios radicales que afectan profundamente la dirección de la historia comprometen nuestra habilidad de reconocer padrones vigentes tanto en el pasado como en el futuro reduciendo, así, las posibilidades de previsión y llevandonos a encontrarnos con lo que parece ser inconcebible. Este argumento epistemológico está abierto a las críticas por parte de aquellos que creen que pueden identificar "largos ciclos de la historia" y, de esta forma, prever el futuro, por lo menos en líneas generales. Sin embargo, el argumento ontológico refuta esa visión, reforzando la tesis de la "inconcebibilidad". La visión ontológica está bien presentada por el argumento de Karl Pooper que, desde un punto de vista lógico, asevera que el conocimiento presente no puede tener noción del contenido del conocimiento radicalmente nuevo. Dice Popper: "El curso de la historia está fuertemente influido por el crecimiento de los conocimientos humanos(...); no podemos predecir, por métodos racionales o científicos, el crecimiento futuro de nuestros conocimientos científicos (...); no podemos, por tanto, predecir el curso futuro de la historia humana" (1944-5). Considerando que nuestra época ha sido caracterizada por las rápidas transformaciones en el conocimiento, lo cual contiene implicaciones sociales radicales, ese hecho ya sería suficiente para apoyar la hipótesis de que estamos delante de la "inconcebibilidad ontológica". Bastaría mencionar la posibilidad de determinación del género durante la concepción, la clonación humana, o aún otras formas extremas de intervención genética para demostrar el punto siguiente: esas tecnologías emergentes causan una ruptura en la historia generando, así, un mundo inconcebible. No obstante, es una certeza sobre dichas revoluciones científicas lo que nos lleva a la "inconcebilidad". Todas las grandes tendencias de la historia están experimentando transformaciones radicales, incluyendo el tamaño de las poblaciones y sus composiciones, las estructuras de poder, las culturas y los cuadros de valores, las alteraciones climáticas, entre otros. En consecuencia, a lo largo del siglo veintiuno, muchas nociones de realidad asumirán formas inconcebibles en el presente. Esto también es verdad cuando se mira hacia el pasado. Basta mencionar la desintegración de la Unión Soviética; el despliegue de los efectos de la globalización que no entendemos, a pesar de su visibilidad; y la contienda económica en el Sudeste Asiático para ilustrar el hecho de que lo inconcebible ya está entre nosotros. Mi evaluación general es que estamos en medio de un conjunto de procesos de transformación que produce un cambio de etapas que nos remite a lo inconcebible. Esto aconteció también en el pasado con la introducción del fuego, la transición hacia la agricultura, el surgimiento de nuevas formas de fe y conciencia, entre otros acontecimientos. Pero, la tranformación fue más lenta y no involucró a todo el género humano. Por lo tanto, mi evaluación es que estamos caminando para un cambio de época mucho más radical que todo lo que la humanidad ya ha experimentado. Es verdad que el actual proceso de cambio de época también lleva algún tiempo, y que el más importante agente de la historia, o sea, las características centrales del ser humano como especie son, actualmente, estables. Sin embargo, el proceso de cambio se acelera y profundiza. Asimismo, con respecto a las características básicas del ser humano, no sabemos ni tenemos la menor idea de lo que sería un individuo "hard wired" (= altamente conectado), y lo que sería culturalmente modificable y lo que se estaría modificando, pero lo que es cierto es que la humanidad intervendrá en su estructura y en sus procesos bio-neurológicos. En consecuencia, los procesos de transformación en curso están produciendo la más radical ruptura en la continuidad. Una ruptura comparable en términos de "inconcebibilidad", por ejemplo, a la posibilidad mucho menor de encontrar vida inteligente entre seres extraterrestres. ¿La imaginación, no obstante, no podría ayudarnos? Tenemos noticias de pensadores que, en el pasado, imaginaron ciertos rasgos con respecto al futuro que eran virtualmente inconcebibles para su tiempo. Además, muchos alegan hoy en día, ser capaces de considerar lo que llamo "inconcebible" como, por ejemplo, lo de establecer los primeros contactos con seres de otros planetas. A pesar de eso, aquellos que dicen que consideran lo inconcebible no me impresionan. Sus formulaciones cuentan muy poco y pueden hasta hacer algún bien para alertarnos respecto a la chance de rupturas en la historia. No obstante, sus visiones substantivas en relación a como el mundo podría llegar a ser después de la reingeniería de los seres humanos, después de los visitantes de fuera del planeta, después de la guerra biológica mundial en una escala sin proporciones, no tiene base alguna - ni epistemológica ni ontológica. Más aún, la posibilidad hipotética de que, en el futuro, algún Nuevo Mundo actualmente imaginado deba ser tomado como profético no nos ayuda a decidir ahora cual visión del "futuro radical" valdría la pena que fuese, de alguna forma, tomada en consideración. Mientras tanto, es poco posible que alguna de esas visiones del presente pueda llegar a ser admirada en el futuro como habiendo sido una previsión de lo que llegaría a ocurrir. Futuros imaginados y discutidos en conferencias y en la literatura sobre el futuro no son ni siquiera "radicales". Generalmente, esas visiones son bastante dóciles asumiendo, por lo menos tácitamente, que el futuro transformado podrá ser encajado en las principales categorías y valores del presente. La imaginación que realmente podría al menos ilustrar la "inconcebibilidad" sin prever es, de hecho, muy rara. Colocar la "inconcebibilidad" en el centro de las consideraciones futuras, prepararse para la misma e intentar influir esa posibilidad implica varias cuestiones. Sólo para ilustrar, cuatro de ellas serían:
Todavía es preciso hacer mucho más. La emergencia de la probabilidad trae una revolución en el pensamiento y en el proceso decisorio. En realidad, en toda la percepción de la realidad. Es necesaria nada menos que una revolución en los conceptos cognitivos y modelos de pensamiento para intentar lidiar con la creciente "inconcebibilidad" . Este es el desafío primordial con que nosotros, los analistas políticos y profesionales, nos confrontamos. * Traducido por Antonio Elizalde, del artículo Para além da incerteza: o inconcebível, publicada en la Revista Parcerias Estrategicas. Centro de Estudios Estratégicos, Ministério da Ciência e Tecnologia, Nº10, março de 2001.-** Profesor del Departamento de Ciencia Política de la Universidad Hebrea, Jerusalén, Israel. El presente texto fue extraído de Technological Forecasting and Social Change, Elsevier Science Inc. New York,1999.Referencias Popper, Karl (1944-5), Miseria del historicismo, Ed. Alianza-Taurus, Madrid, 1973. |