Después de varios años e investigaciones sobre la educación y el nuevo paradigma científico hemos llegado a comprender que los gérmenes caóticos de la educación y la desescolarización están presentes en el día a día escolar, aunque ocultos, si no negados, por la cultura escolar. Debemos sacarlos a la luz y comprender su potencialidad e influencia educativa transformadora. Por muchos años buscábamos que la desescolarización de la escuela no implicara su eliminación, tal como lo propuso Illich (1985), sino su transformación. A diferencia de la mayoría de los educadores, la desescolarización nunca nos ha asustado, pues siempre la hemos entendido como una tarea simple, aunque muy compleja, pero no encontrábamos la vía. No nos sentíamos perdidos, sino extraviados buscando los criterios que nos sustentarían y orientarían en tamaña empresa.
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