¿Cómo murió Salvador Allende?

Salvador Guillermo Allende fue un médico cirujano y político socialista de Chile en el año 1970 hasta el día de su muerte, candidato a la presidencia en cuatro oportunidades, la última fue la vencida, por fin se había subido al mando donde quería estar.

Pero todos se preguntan, ¿cómo murió Allende?. Existen personas y diferentes entes que se atreven a decir que el presidente chileno se había suicidado disparándose, pero la verdad del asunto es que realmente fue asesinado fría y predeterminadamente por órdenes del propio Pinochet. El encargado del montaje –que se empezó a ver horas después de la tragedia- era un detective con cargo de subcomisario que semanas antes estaba gestionando para ingresar al partido socialista.

Una muerte extraña

Allende nunca tuvo en sus manos durante el asalto al palacio presidencial de la Moneda, la metralleta que decían, así lo revelan algunas fotos después del bombardeo al palacio, se le ve en sus manos una pistola no metralleta. Después de muerto no realizaron el respectivo procedimiento forense para descubrir la muerte y remitir un informe correspondiente. El encargado fue Pedro Espinoza quien era el subcomisario, declaró que el presidente tenía una herida “tipo suicida” cuando ni siquiera este señor tiene estudios para demostrar que realmente es cierto lo que afirma, en cambio otros entes belgas han estudiado la investigación y pueden deducir que el arma que supuestamente el presidente utilizó para suicidarse fue puesta allí después de muerto.

Son muchos los punto que tienen los investigadores belgas para asegurar de que la muerte de Salvador Allende fue realmente asesinato. Aunque la Junta Militar Chilena siga bajo su posición de que se suicidó, ellos afirman que el presidente estaba sentado en un sillón con el arma entre sus brazos cuando se disparó quedando inclinado sobre el mismo. Los investigadores dicen que es imposible que una persona que se dispare con el calibre que tenía esta arma quede sentado, debió ser expulsado hacia atrás cayendo del sillón y no sentado con el arma entre sus manos.

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