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Números 1 al 22

 

 

 

Este artículo también se encuentra a disposición de los lectores en formatos word

Convocatoria para escribir en el N°29 de POLIS
a publicarse en Agosto de 2011

Tema del Lente de Aproximación:

Capital Social y Capital

* * *

La perspectiva teórica del Capital, del siglo XIX, aparece alejada del capital social del siglo XXI. Ambas, con la misma raíz, sin embargo, pareciera que no se tocan, ni teórica ni prácticamente. Quizás, sería pertinente escudriñar esta relación.

Desde la década de los noventa, el tema del “capital social” ha sido visto por muchos estudiosos de la realidad social contemporánea como una propuesta promisoria, transversal y hegemónica. Tanto, desde la economía, las ciencias morales, la ciencia y la sociología política, como expertos de diversas instituciones internacionales han concurrido a este campo en busca de soluciones para el diseño de políticas públicas que es donde parece brillar más este concepto.

El “capital social”, sin embargo, --al contrario de su homónimo el capital de Marx-- no tiene una sola vertiente epistemológica ni posee una sola biblia que lo anide y, más bien, se expresa en múltiples vulgatas que se esfuerzan por encontrar su significado. Dentro de estas diversas interpretaciones, sin embargo, el neoliberalismo económico, la perspectiva del rational choice y el individualismo metodológico parecieran tener un papel especial. Aunque, no es menos cierto, que el tema del capital social, también ha sido abordado por liberales y movimientos sociales progresistas que ven en él, modos de acceder a una mayor equidad y a más justas y solidarias relaciones sociales.

Teñido de aportes teóricos y metodológicos novedosos, el capital social, no está exento de referencias a clásicos antiguos y cercanos. Este hecho le da mayor amplitud y riqueza pero también contribuye a su oscuridad: definiciones vagas o, simplemente, falta de definición, situación que afecta seriamente los intentos de cuantificación. El “Capital social” se usa pero no se está muy claro que se entiende por él. Probablemente por que, en su comprensión, concurre oblicuamente la sociología clásica en temas tradicionales de la economía; y, está, vuelve a reconsidera su relación con la ciencia política. De ahí que no es extraño que se cite a menudo a Aristóteles, Rousseau, Smith, Tocqueville, y Durkheim, pero, poco se cita a Marx.

Dos son las corrientes en que se puede ordenar el amplio campo del capital humano: las “definiciones estructurales” fundamentalmente referidas a Bourdieu y Coleman y las definiciones culturales cuyo mejor representante sería Putnam. La primera se ubica, según Bourdieu, en “el agregado de recursos reales o potenciales que se vinculan con la posesión de una red duradera de relaciones más o menos institucionalizadas de conocimiento y reconocimiento mutuo”: acceso a la información, obligaciones que se desprenden de la confianza mutua, o aprovechamiento de las normas sociales cooperativas. La referencia material de este enfoque se encuentra en las redes. Estas tiene historia y continuidad puede estar cerradas, unidireccionales, simétricas, horizontales o, sus contrarios; los vinculos pueden ser fuertes o débiles o frecuentes, con puentes hacia otras redes, o volcados a su interior, etc.

La segunda, refiere a un fenómeno subjetivo: valores y actitudes cuyo centro es la confianza generalizada, vinculada a un “juicio moral” conectado con la “cultura política”. Se podría decir que para Putnam la virtud cívica es capital social. Los temas que recurren a este concepto son variados y amplios: la creación de Capital Humano; la efectividad de las instituciones democráticas; el desarrollo económico; y la acción colectiva. En las investigaciones sobre capital social este aparece ya sea como variable dependiente o independiente: ya sea el conjunto de causas y procesos implicados en su formación; o, sus consecuencias.

Uno de los intentos de aclarar el “capital social” sostiene que su denominación es retórica. El capital social, sería sólo una “metáfora” o una metonimia, sin embargo, no queda claro que papel jugaría en el caso del capital social, cada uno de los términos que componen este recurso lingüístico. Mas bien, como indica la evidencia, lo social de este “nuevo” capital es un adjetivo, por lo demás no muy novedoso, afirmaría, que el capital sería social, en oposición a otros capitales, los cuales: ¿no serían sociales? Se trataría de un “vehículo” pero no se define cuál es el “fundamento” que permitiría enriquecer el significado del “tenor”. Desde la CEPAL se intenta justificar así al Capital social como metáfora:

“Los recursos son instrumentalidades que pueden ser aplicadas a la consecución de ciertos fines. En cuanto tales, son acumulables, transferibles, y aplicables a fines productivos. Es la noción de “recurso” lo que fundamenta la metáfora de la asociatividad tratada como “capital”.” (Atria (Consultor CEPAL), 2002). Es decir, lo que se entendería por capital social serían, recursos

El “capital social” sería diferente al financiero y al de recursos materiales, la diferencia pareciera que este capital social tuviera una existencia etérea mientras los otros “concreta” y, en aras de un realismo empírico pareciera ser adecuado darle la concreción del capital a las asociaciones humanas.

Por su parte, El Capital, producto de la Crítica a la Economía Política , ha sido fuente simbólica y heurística que se impuso como referente sagrado o demoníaco y que se sostuvo en el centro de la disputa ideológica, práctica y científica por lo menos hasta el último cuarto del siglo XX. Sus repercusiones políticas son evidentes y, en economía la relación valor-trabajo pareciera que tiene mucho que decir todavía. Sin embargo, en el plano de la sociología y de las políticas públicas, no aparecen claras sus posibles influencias. Habría que ver si esa ausencia es solamente aparente o si el tiempo ha relegado sus postulados a la crítica de los ratones.

El capitalismo de Marx, es una forma histórica, y su concepción podría inscribirse como la de uno de los más relevantes fundadores de las ciencias sociales, pero se vería mal como fundador de la sociología. Por su parte el “capital social”, sería una forma de comprender aquello de lo social que no es ni estructura jurídica ni política ni económica, y ver las relaciones sociales en sí mismas, como si fueran cosas, es decir, como sociología francesa clásica. Sin embargo, en Marx, el capital mercantil, el financiero, y el industrial son formas etéreas (abstractas), manifestaciones, metamorfosis de un mismo proceso del trabajo: el modo de producción capitalista. El capitalismo sería una forma como las relaciones económico- sociales, de “pertenencia obligatoria”, se desenvuelven, en una realidad presente determinada única diferente a otros modos de producción históricos.

Como plantea el Banco Mundial, el “capital social” se liga temáticamente a las “normas de confianza”, “los valores”, “las actitudes y redes” existentes entre personas e instituciones, en el marco de la “asociatividad” o de las “acciones colectivas y de cooperación”. En lo individual, se refiere al grado de integración con su entorno a partir de las relaciones más cercanas de una persona, familia o empresa. A nivel sectorial, la acción se visualiza a través de personas u organizaciones en un entorno ampliado con los poderes públicos: pertenencia a redes comunitarias, gremios, asociaciones empresariales, etc... Finalmente, en la dimensión colectiva o nacional, el capital social se entiende como un acervo de una sociedad global. En ese sentido, el concepto de Capital Social agrupa nociones de confianza, asociatividad, conciencia cívica y valores éticos predominantes que, en conjunto, facilitan o dificultan el desarrollo de una determinada sociedad.

En América latina destacan varios programas de combate a la pobreza en los que destaca la presencia de CEPAL del Banco Mundial y de universidades del continente y de Europa. La Conferencia internacional "Hacia un nuevo paradigma: Capital social y reducción de la pobreza en América Latina y el Caribe", organizada por la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) y la Universidad del Estado de Michigan en Santiago de Chile, en septiembre de 2001 representa una referencia obligada para los estudios de la región y en especial los del capital social.

Siete temas propuso el encuentro donde se aborda el análisis del capital social: su relación con el desarrollo, las políticas públicas, la pobreza urbana, la dimensión de género, el mundo rural y la sostenibilidad ambiental mediante perspectivas teóricas y analíticas, así como enfoques disciplinarios heterogéneos. Entre los principales desafíos futuros planteados, se encuentra la necesidad de explorar la formación y mantención de capital social en las sociedades de América Latina y el Caribe, que son altamente desiguales y segmentadas. Asimismo, de examinar las mejores formas de eslabonamiento entre organizaciones de base y Estado para eliminar aspectos negativos del desarrollo latinoamericano, como son el clientelismo y la corrupción. En ese desafío adquiere extrema importancia el fortalecimiento de los actores sociales más débiles y el rendimiento de cuentas de la gestión pública en sus niveles municipales, regionales y nacionales. Entre los actores principales que hay que considerar se encuentran las mujeres pobres urbanas y rurales, así como grupos rurales e indígenas largamente excluidos de los procesos de desarrollo. (CEPAL, 2010).

Polis convoca al número de dedicado al Capital social y al Capital mediante algunas breves opiniones esperando que estas sean suficientes para agudizar el espíritu crítico que siempre ha caracterizado a nuestra revista. Sin lugar a dudas nos interesan los aportes teóricos, metodológicos, críticos o informativos, respecto del campo del capital social. También pensamos que podrían ser significativos los aportes tendientes a comparar Capital con capital social desde la amplia perspectiva de la crítica y el análisis si eso les parece sugerente. Sería sugerente, por otra parte, analizar las ideas de Marx en un sentido sociológico y desde las ciencias de políticas contemporáneas, haber si en algo pudieran ayudar. Entre muchas cosas:

¿Es que los “capitales nuevos” han hundido al Capital antiguo? ¿Así como hace unas décadas se hablaba de la democracia sin apellidos hoy, sería adecuado recordar también al capital sin apellidos? ¿Son dos temas distintos o existe una relación insoslayable pese al tiempo que las separa? Estas son algunas preguntas que proponemos para este número.

Actuará en este número como co-editor, al igual que en números anteriores, el integrante de nuestro Comité Editorial Dr. Gardy Augusto Bolívar Espinoza. Los trabajos que respondan a esta convocatoria serán recibidos hasta el 22 de mayo de 2011 y deberán respetar estrictamente las instrucciones a los autores disponibles en el siguiente link de nuestra página web:

http://www.revistapolis.cl/polis%20final/criterios_publicacion.htm

Para posibilitar tu participación envíanos un correo a: aelizalde@ubolivariana.cl y/o ub@ubolivariana.cl