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Polis, Revista de la Universidad Bolivariana,
Volumen 1 Número 2, 2001
DESARROLLO LOCAL EN LOS ESPACIOS RURALES
José Carpio Martín
Geógrafo español. Departamento de Geografía
Humana de la Universidad Complutense de Madrid.
* * *
“La propuesta de un grupo humano
que cuando parece que los problemas no tienen solución,
toma la iniciativa de inventar la vida”
De la crítica a la película Lista
de espera de Juan Carlos Tabío
Repensar un nuevo desarrollo es el reto en estos tiempos de encrucijadas,
lo cual obliga a una relectura crítica de las teorías,
los modelos, de los comportamientos, de las escalas, de la concepción
y gestión de las políticas, y hasta del convivir en
los espacios rurales y en el mundo. Es una práctica común
hablar de lo global y de lo local y afirmar hasta ahora que hay
que pensar en global para actuar en lo local. Sin embargo, es el
tiempo de afirmar también que hay que pensar en “lo
local” – el espacio sentido – y actuar en global.
Presentación: los retos del desarrollo
rural
Cuando estás inspirado por algún gran propósito,
por algún proyecto extraordinario,
los pensamientos rompen sus barreras;
la mente trasciende sus limitaciones,
la conciencia se expande en todas las direcciones
y te encuentras en un mundo nuevo y maravilloso.
Las fuerzas, las facultades y los talentos dormidos
cobran vida
y te das cuenta de que eres mucho más grande
de lo que jamás hubieras soñado.
Patanjalí (Pensador hindú, c. I-III
a.C.)
La paradoja es que aunque, aparentemente, hay una gran preocupación
por el futuro del mundo rural y se elaboran y realizan políticas
e inversiones, iniciativas y programas, muchos espacios rurales
están en un proceso de decadencia. Y el hecho escueto es
que “la teoría empleada
no está a la altura de la tarea”, como dice Douglass
C. North. Es la oportunidad y la necesidad para seguramente aprender
a desaprender y para realizar una nueva investigación, porque
investigar es ante todo un ejercicio de creatividad y, como ya se
ha dicho, investigar es ver lo que los demás no ven y pensar
lo que los demás no han pensado. Y, quizás, para acercarse
a los nuevos tiempos del desarrollo rural sean necesarios cambios
en las actitudes y comportamientos, también en la Universidad.
Como se ha dicho: “(ella) debe estar al servicio de la verdad
eterna y de la justicia, independientes del poder, de sus cambiantes
opiniones políticas, de sus intereses y de sus pasiones”
(Carl Theodor Welcker, 1840). Y también se ha dicho que la
universidad no es el lugar de análisis de lo que ya existente,
sino de construcción del futuro. Siempre la universidad debería
ser el espacio de la imaginación y las heterodoxias. Thomas
Huxley decía que todas las verdades comienzan su vida como
herejía y terminan convirtiéndose en ortodoxias.
En España es frecuente leer u oír planteamientos que
dicen, por ejemplo, que “uno de los retos de nuestros agricultores
y ganaderos, y para el tejido asociativo y cooperativo que les rodea,
debería ser aprovechar racionalmente esas cuantiosas subvenciones,
así como otras inversiones y flujos económicos públicos
para adoptar su estructura productiva a los nuevos escenarios de
competitividad y globalización de mercados que nos esperan”.
Pero, la realidad es que después de varias décadas
de desarrollo muchos espacios rurales están en un proceso
de vaciamiento demográfico, cultural y de autoestimas. Con
la mejor intencionalidad política se desarrollan medidas
de potenciación del regadío, ordenación de
la propiedad rural y de las explotaciones agrarias, formación,
medidas de acompañamiento y otras. En los últimos
años, las ópticas e ilusiones se dirigen muchas veces
a las Iniciativas Comunitarias, Leader y Proder. Sin embargo, considerando
los recursos empleados y los resultados obtenidos habría
que relativizar algunas imágenes que se difunden y que distorsionan
o idealizan las propias experiencias Leader, las cuales por su concepción
son propuestas de innovación rural con carácter piloto.
En los foros internacionales de los inicios de los noventa, la
problemática de América Latina se centraba en varios
problemas: el de la deuda externa, el narcotráfico, el deterioro
ambiental, la interrelación con los graves desafíos
de la reconstrucción y asentamiento de las democracias, la
administración de la crisis económica y el ajuste
estructural, la atención a las demandas sociales, la contención
de la degradación del medio ambiente y el agotamiento de
los recursos naturales.
Las nuevas realidades latinoamericanas se manifiestan como consecuencia
de los siguientes procesos-ejes: (a) La globalización y los
efectos de los procesos de integración económica:
nuevos modelos de organización territorial, diferentes niveles
de integración urbana y diferentes formas de marginalidad
de las ciudades y de los espacios. Los efectos sobre el equilibrio
territorial, las poblaciones, los mercados de trabajo, los procesos
económicos, los corredores comerciales, articulación–desarticulación
de las comunidades locales, grandes procesos migratorios que se
provocan permanentemente, etc; (b)Las dificultades para la organización
democrática de la vida colectiva de la sociedad, especialmente
grave en los espacios rurales con ausencia, en algunos casos, de
sistemas organizados, y crecimiento de las "zonas grises"
que se multiplican al margen de toda autoridad; (c) las desigualdades
sociales, la injusticia estructural, la desigual distribución
de la propiedad de la tierra, las nuevas dinámicas sociales
entre campesinos y sociedades rurales, etc.
El entorno del desarrollo: los nuevos diálogos
entre cultura y desarrollo
Concluye una época en la que se creía en el progreso
como un dogma, porque la historia tenía que caminar siempre
hacia delante. Actualmente, las desigualdades entre los países,
las regiones y los grupos sociales aumentan, y los modelos tradicionales
de desarrollo están en crisis en todo el mundo, desde los
setenta, después de una época que comenzó a
fines de la II Guerra Mundial. El costo de las políticas
de desarrollo, sin duda, ha sido alto para los espacios rurales
(despoblamiento, desarticulación social, abandono de recursos,
pérdida de autoestima, etc.). Es cierto que se ha producido
un crecimiento económico el que ha fenerado desequilibrios
sociales, los que son percibidos por muchos como determinismos del
sistema, y los cuales son más bien patologías para
un desarrollo sostenible: desarticulación de los espacios
rurales, crisis de la agricultura… pérdida de valores
y de la cultura, entendida como identidad equilibrada de los pueblos
(Hernández 1995).
“El mapa de la situación sociopolítica actual:
La glorificación del capitalismo liberal como el único
modelo económico posible y deseable, el único que
garantizaría la continuidad de la democracia. Se hace creer
al ciudadano que el rumbo de todo lo humano depende de unos parámetros
económicos cuyo manejo está más allá
del alcance de la mayor parte de los hombres, de modo que se les
aboca a la pasividad y al individualismo. Individualismo ilusorio,
por otra parte, ya que apenas queda espacio para la iniciativa en
la hiperburocratización y el corporativismo de la economía
y de la política actuales; lo cual, además de marcar
el recorrido de un insalvable circulo vicioso, sirve de coartada
moral para justificar la actitud pasiva -muy útil para los
dueños del poder- frente a las grandes atrocidades, derivadas
en casi todos los casos de las grandes desigualdades económicas
que impone el nuevo orden mundial” (Ralston: 1997)
Si estos son los efectos del modelo de desarrollo vigente es conveniente
revisar algunos conceptos manejados que han configurado las políticas
y prácticas del desarrollo. En este punto, la reflexión
tiene que continuar: sobre el orden y la escala de los valores,
las políticas sociales y los comportamientos colectivos,
la identificación de las necesidades humanas y la forma de
satisfacerlas, la capacidad de las personas de actuar o adaptarse
a las nuevas realidades tecnológicas o políticas.
Estamos hablando de cultura, de valores ¿Qué cultura
tenemos?
Las funciones de generación y difusión de ideas han
sido asumidas, en parte, por los medios de comunicación.
Controlan el poder de la elaboración y difusión de
las ideas, sin posibilidad real de intercambio. Y especialmente,
la televisión, desde la que se construye la realidad, usurpando
a la sociedad su protagonismo, y la cual determina valores, comportamientos,
y gustos basados, casi siempre en la frivolidad, la mediocridad,
la morbosidad y la competitividad. Sin embargo, la época
histórica actual es más compleja y rica en manifestaciones
de dinamismo social que el que se presenta en el panorama cotidiano-normal
de los medios de comunicación. Muestra de ello son los procesos
de retorno al territorio y a las identidades, como respuesta a un
mundo global que homogeniza y controla; y, la tendencia al renacer
y a la valorización de las culturas tradicionales, como vuelta
a la sabiduría, para la supervivencia de nuestro mundo.
La propuesta: redefinir conceptos y métodos.
Enunciaremos tres principios básicos: (a) “El desarrollo
se refiere a personas, no a objetos” (Max-Neef). El desarrollo
tiene que ser a escala humana; b) “Restaurar un equilibrio
adecuado entre la ciudad y la vida rural es, tal vez, la tarea más
grande que tiene el hombre de hoy” (Schumacher); c) “El
lugar es la sede de la resistencia de la sociedad civil ante el
deterioro: (...) construir relaciones horizontales entre lugares
que permitan encontrar un camino que nos libere de la globalización
perversa que estamos viviendo y nos aproxime a la posibilidad de
construir otra globalización capaz de devolver al hombre
su dignidad” (Milton Santos).
En la reflexión sobre el desarrollo se impone la necesidad
de recuperar la sabiduría colectiva y la inteligencia social,
porque la propia reflexión sobre el mundo rural está
relacionada con el futuro incierto de nuestra sociedad-mundo. “Nunca
hay viento favorable para el barco que no sabe a dónde va”,
dice un proverbio marinero para llamar la atención del efecto
deriva que está presente, crecientemente presente, en las
sociedades occidentales. Existe una suficiente bibliografía
e información sobre los escenarios de futuro para concebir
el escenario de la “aniquilación recíproca asegurada”
FALTA CITA la posibilidad de extinción total o parcial de
la especie humana por el deterioro del medio ambiente, la destrucción
de los bosques, de la diversidad genética, le polución
de los mares, ríos, lagos, la lluvia ácida, y otros.
Cada día, con perversa constancia, se va construyendo este
escenario. Ernesto Sábato ha dicho que el hombre es el primer
animal que ha creado su propio ambiente. Pero, paradojalmente, es
el primer animal que se está destruyendo a sí mismo.
O el escenario de la “nueva barbarización”, con
el surgimiento de “burbujas” de enorme riqueza, rodeadas
de barreras defensivas, frente a inmensos territorios de pobreza
y miseria.
Muchos de estas situaciones ya se encuentran entre nosotros, en
algunas actitudes mentales, en los comportamientos y en la existencia
real de áreas aisladas para los más ricos y poderosos.
Un componente de este escenario es el resurgimiento de regímenes
represivos, que cooperarán en las élites ricas e impondrán
condiciones de vida cada vez peores a los pobres.
Cuando se habla de desarrollo sostenible hay que establecer la
referencia de un tercer escenario de “solidaridad mutua asegurada”
que presenta la posibilidad de una gran transición. El paso
desde una racionalidad dominante de competencia económica
ciega y de codicia, a una racionalidad basada en los principios
de la solidaridad y del compartir. Ya dijo Gandhi que el mundo tiene
recursos suficientes para todos los hombres, pero no los tieen para
satisfacer su codicia. Ética, democracia y desarrollo son
una combinación esencial cuando se piensa en políticas
públicas, y prácticas sociales centradas en la persona
y una mejor calidad de vida para la sociedad. (Parker (ed) 1998).
El modelo de desarrollo a escala humana como “la satisfacción
de las necesidades humanas fundamentales, en la generación
de niveles crecientes de autodependencia y en la articulación
orgánica de los seres humanos con la naturaleza y la tecnología,
de los procesos globales con los comportamientos locales, de la
personal con lo social, de la planificación con la autonomía,
de la sociedad civil con el Estado”(Max Neef, Elizalde y Hopenhayn
1986 FALTA PAGINA). El desarrollo a escala humana se construye a
partir del protagonismo real, verdadero de cada persona. En consecuencia
se debe privilegiar toda diversidad cultural, étnica, igual
que la autonomía de los espacios en que cada persona sea
y se sienta protagonista. El desarrollo a escala humana sólo
puede hacerse en una necesaria y permanente profundización
democrática. Una práctica democrática más
directa y participativa que estimule las propuestas y soluciones
creativas que, surgiendo desde abajo hacia arriba, deben resultar
coincidentes con las aspiraciones, ilusiones y deseos de cada persona.
Estos planteamientos obligan a redifinir el concepto de calidad
de vida, lo cual no es tarea fácil, porque hay que considerar
las características de cada territorio, y la determinación
de dicho concepto tendrá que basarse en el dialogo entre
cultura y desarrollo, en un mismo territorio. Cuando hablamos de
necesidades humanas estamos volviendo al principio de las necesidades
esenciales de los hombres: subsistencia, protección, afecto,
entendimiento, participación, ocio, creación, identidad
y libertad. En el buen desarrollo, en consecuencia, se hace conveniente
elaborar los que serían algunos de sus fundamentos básicos,
los cuales se expondrán seguidamente.
La formulación compartida de objetivos de los programas
en los espacios locales. Esta debería pasar por la articulación
entre los objetivos de los programas con los objetivos colectivos
e individuales, en términos de coherencia, de proporcionalidad
con los recursos disponibles y los calendarios. La formulación
de los objetivos constituye una pieza fundamental para la definición
de la calidad de vida que la población “quiere para
sí misma”.
La formulación de objetivos supone la tarea previa de identificación
de las necesidades de la población sobre el territorio, necesidades
objetivas y subjetivas, junto con necesidades prospectivas, como
un movimiento de anticipación del futuro, porque la mayoría
de las intervenciones se hacen de manera reactiva ante las circunstancias
de cada momento. El analizar la configuración del futuro
“tangible o tendencial”, y anticipar sus necesidades
o diseñar otros escenarios concede ventajas metodológicas
y posibilita “futuros deseables”.
La microorganización. El desarrollo se enfrenta a un comportamiento
habitual basado en la solución individualizada de los problemas
y necesidades. Sin embargo, la promoción del nuevo desarrollo
se realiza priorizando la creación de organizaciones simples,
y organizando su interrelación en el espacio local. La participación
social es clave del desarrollo para fomentar la adopción
de fórmulas y soluciones colectivas.
El espacio local como “espacio inteligente”. Las iniciativas
de desarrollo sólo pueden generar estrategias sostenibles
si consideran que los colectivos sociales actúan inteligentemente;
es decir, que tienen capacidad para: a) analizar la realidad y responder
a los problemas; b) para modificar los planteamientos y las respuestas
en función de una realidad cambiante; y c) para criticar
y desembarazarse de aquellos aspectos de la “cultura”
contrarios al desarrollo de los pueblos que frenan sus posibilidades
y favorecen la resignación, la pasividad y el aburrimiento
social. O sea, si concibe comunidades inteligentes con capacidad
de aprendizaje permanente.
La creatividad social: clave para la construcción social
de la realidad local. El entorno de la inteligencia social promueve
condiciones de creatividad social, la cual supone la capacidad de
generar respuestas y construir espacios nuevos para la realidad
actual, mejorable y, en muchas ocasiones, injusta. Implica el convencimiento
de que hay sitio para las aportaciones de la colectividad y si no
hay que buscarlo. La realidad no es definitiva y depende también,
ahora en tiempos de crisis, de lo que las organizaciones sociales
del territorio puedan imaginar, soñar, proponer y crear.
Una inteligencia funcional para ejecutar de manera operativa las
decisiones; establecer soluciones nuevas o nuevas vías para
el desarrollo, y propiciar las condiciones favorables para el funcionamiento
real de la “inteligencia colectiva”. Esto conlleva transferencias
de metodologías y de tecnología a la población
y a sus organizaciones para la construcción compartida del
territorio, apuntando a la interacción entre conocimiento
científico, consenso social y poder político colectivo
como el nudo crucial para provocar procesos de crecimiento y de
desarrollo, en el territorio.
La participación en el diseño de programas mediante
“pactos inteligentes” entre los distintos agentes y
organizaciones del espacio local. Como han señalado distintos
expertos, Boisier y Hernández, en la mayoría de los
territorios cuando se plantea el desarrollo hay situaciones de carencia
y de escasa disponibilidad de recursos. Es, precisamente, en estas
situaciones en las cuales la “inteligencia social” permite
obtener soluciones y adaptaciones colectivas, porque en los comportamientos
sociales convencionales, la primacía radica en la inteligencia
individual y por consiguiente las soluciones encontradas son individuales,
casi siempre en detrimento de las otras personas con el resultado
global habitual de todos pierden.
Como consecuencia las claves metodológicas generales, sin
perder de vista el largo plazo, son: (a) el diagnóstico y
autodiagnóstico del territorio, elaborado con profundidad
y criterio operativo dirigido a la formulación de objetivos,
con implicación de la población mediante metodologías
que combinen la reflexión, la investigación y la acción
(el árbol de problemas, mapas mentales, el análisis
Dafo, etc.); (b) los planes integrados que buscan armonizar todos
los elementos del espacio local. Armonizan los factores básicos
de “lo local” -la armonización de la gobernabilidad,
la instauración de las adecuadas condiciones de habitabilidad
y la puesta en marcha de las adecuadas estrategias de productividad–
y justifican la conveniencia de la planificación estratégica
como herramienta básica del desarrollo local.
El enfoque sistémico que permite comprender el territorio
como un sistema. Algunos autores como Boisier proponen apoyarse
en el concepto de “capital sinergético” a fin
de colocar a un territorio en el sendero virtuoso del desarrollo.
Este es definido como capacidad societal de promover acciones en
conjunto dirigidas a fines colectivos y democráticamente
aceptados, con el conocido resultado de obtenerse así un
producto final que es mayor que la suma de los componentes, incluyendo
el capital económico, el capital cognoscitivo, el capital
simbólico, el capital cultural, el capital institucional,
el capital psicosocial, el capital social, el capital cívico
y el capital humano.
El pensamiento creativo en el desarrollo, más allá
del pensamiento dogmático o el pensamiento lógico.
La emoción y la percepción son factores en la búsqueda
de nuevas formas alternativas y códigos sociales para detener
y suspender los estereotipos presentes en la sociedad, cuando es
necesario un ejercicio de apertura sin ataduras hacia un desarrollo
rural a partir de las capacidades (de aprendizaje, de creación)
que cada vez más las personas y los pueblos tienen todavía
sin desarrollar.
El nuevo Desarrollo Local
Con toda la prudencia a que obliga la teorización sobre
un proceso “de carácter emergente”, como respuesta
y alternativa, éste abarca las diversas experiencias que
han surgido a partir de la crisis de los setenta, cuando los espacios
locales han pasado a constituir una nueva unidad de análisis
para redescubrir y reintegrar los recursos y potencialidades locales,
en la búsqueda de una nueva lógica de articulación
de los espacios para enfrentarse a los desequilibrios y las dependencias
de un desarrollo centralista y autoritario, y a la desarticulación
de las sociedades locales. En España, durante los años
ochenta, el crecimiento de las experiencias de desarrollo local
estuvo reforzado por el proceso de descentralización político-administrativa,
las políticas de creación de empleo y las políticas
europeas.
Diversos autores han reformulado las características del
Desarrollo Local, lo que lleva a comprenderlo como un proceso dinamizador
de la sociedad local para mejorar la calidad de vida de la comunidad
local. Siendo el resultado de un compromiso por el que el espacio
es comprendido como lugar de solidaridad activa, esto implica cambios
de actitudes y comportamientos de instituciones, grupos e individuos.
En los nuevos modelos, como ya se ha dicho, si las personas son
protagonistas y partícipes de su propio desarrollo, las metas
están insertas en el mismo proceso de desarrollo, sin excluir
las metas. Los principios básicos del Nuevo Desarrollo Local
a partir de los nuevos procesos sociales y territoriales, y de la
relectura de conceptos y métodos se exponen seguidamente.
La fuerza del lugar. El fenómeno de la globalización
está formando una compleja red de relaciones entre los lugares
del mundo y, en esta nueva realidad, “lo local” constituye
su propia fuerza de desarrollo. La tendencia actual de la globalización
es que los lugares se unan verticalmente, pero éstos también
se pueden unir horizontalmente, reconstruyendo las bases de la convivencia
local. La eficacia de las acciones depende de la existencia de las
virtualidades locales que están relacionadas con las potencialidades,
y el capital sinérgico del territorio. Estas últimas
adquieren su totalidad con las formas de interacción interna
y la identidad.
El lugar, como espacio de solidaridad activa. La difusión
de la modernidad (medio científico e informacional de los
territorios) amplia las posibilidades de interacción, generando
sistemas y subsistemas de solidaridad, de diferentes naturalezas,
en las diferentes escalas, desde lo local a lo global. Sin embargo,
el espacio de la globalización está formado por puntos
de interconexión, movedizos e inconstantes, en los que la
solidaridad es apenas una solidaridad organizacional. El espacio
local es la base territorial de la convivencia cotidiana, donde
la cooperación y la solidaridad se realizan mediante: la
convivencia, la contigüidad, las relaciones familiares, las
emociones y sentimientos compartidos, garantizando una mayor comunicación
y una solidaridad orgánica. La compleja red de interacciones
locales, es decir, la solidaridad social ejercida en el lugar, cuando
se intensifica y asume un sentido, es la fuerza impulsora del desarrollo
y el camino para la solución de las dificultades impuestas
en la vida de las personas.
La cultura popular local simboliza al hombre y su entorno, un tipo
de conciencia y de materialidad social. Su valorización permite
fortalecer la individualidad y la autoestima frente al mundo y da
sentido a las comunidades humanas, en la búsqueda del desarrollo
de la propia creatividad y conforme con sus valores. O sea, la mejor
ayuda para la liberación de un pueblo es la que se dirige
a la conservación y recuperación de su identidad y
de su cultura, porque las culturas autónomas tienen potencialidades
capaces de revitalizar las sociedades.
El dinamismo del desarrollo es dependiente, también, de
la articulación y uso de los recursos naturales y sociales
locales existentes. Y, a su vez, la decisión política
sobre el modo y la capacidad de utilización económica
de los recursos depende de la cultura local, de las relaciones internas
y externas entre lo local y lo global. De esta manera, la idea del
desarrollo está ligada al "bien-estar" de los pueblos.
El lugar ofrece las oportunidades de "bien-vivir", cuando
se armonizan inteligentemente las potencialidades locales y las
potencialidades ofrecidas por el sistema global, porque el Desarrollo
Local es un nuevo paradigma de desarrollo, de carácter endógeno,
territorial, autocentrado, realizado por las bases sociales, opuesto
a los modelos de que vienen de arriba.En general, ahora se habla
de promover un desarrollo “sano, autodependiente y participativo”,
con contenidos éticos, capaz de crear condiciones para armonizar
el crecimiento económico, la solidaridad social y el protagonismo
de todas las personas, con cambios en la percepción e idealización
del desarrollo: desde el arriba al abajo, desde lo exógeno
a lo endógeno, desde la concentración a la dispersión.
El desarrollo local sostenible y la democracia local participativa
son las condiciones insustituibles de todas las experiencias relevantes
que sugieren y perfilan nuevos modelos de desarrollo humano en todo
el mundo, porque el Desarrollo Local es un nuevo paradigma de desarrollo,
con las características ya señaldasLas ideas–fuerza
que se repiten son las de desarrollo sostenible, autogestión
e identidad. Como se señala en la Declaración de Sherbrooke
este tipo de desarrollo contribuye al surgimiento de nuevas formas
de producción y de compartir las riquezas; de reactivar la
participación ciudadana; y de hacer crecer la democracia,
para que cada persona tenga al mismo tiempo de qué vivir
y razones para vivir.
Claves para el Desarrollo Local
La redefinición de conceptos y modelos y la propuesta de
Desarrollo Local permite abordar con una nueva óptica las
experiencias de desarrollo, conocidas desde hace varias décadas
en los ámbitos empresariales y del desarrollo económico
local. Y más, recientemente, las experiencias de los programas
Leader y Proder y otras surgidas para promover espacios de dinamización
social e innovación, para la reflexión y el conocimiento
de buenas prácticas para el Desarrollo Rural que aporten
respuestas nuevas a las poblaciones rurales.
Movilización de la población y la cohesión
social. Esta requiere de: a) una concepción de las estrategias
de desarrollo que supere los enfoques tradicionales de enfoque institucional
descendente y enfoque sectorial, b) nuevas tendencias de enfoque
integrado en la escala local; c)instauración de un clima
propicio a la colaboración entre las instituciones locales;
d) creación de asociaciones e instituciones, creación
de espacios de concertación público-privados, y de
espacios de consulta para la población sobre los proyectos
de las instituciones locales; y e) promoción de espacios
de reflexión colectiva sobre el desarrollo del territorio.
Imagen del mundo rural que deje atrás las imitaciones de
los modelos urbanos y la reproducción de una imagen arcaica
del mundo rural, y que integre las nuevas tendencias de afirmación
de una modernidad rural, mediante la comunicación con utilización
del paisaje, usado como herramienta para movilizar a la población
y valorizar el patrimonio.
Identidad del territorio y especificidad rural que supere los enfoques
tradicionales de una visión de que las formas de vida y saberes
tradicionales están condenados a desaparecer, y de referencia
folclórica al pasado. Se deben integrar las nuevas tendencias
de valorización de las culturas y la identidad, así
como la elaboración de nuevas formas de percibir la ruralidad
e implicación de la población en la definición
de las estrategias locales.
Actividades y empleo que vaya más allá de los enfoques
tradicionales de aumento del empleo público, fomento de la
movilidad de la mano de obra que desemboca en el éxodo rural
y empleo femenino poco valorizado por las nuevas tendencias de aplicación
de exploración de nuevas formas del trabajo. Se propone,
en cambio: a) promover el trabajo femenino en las actividades no
agrarias; b) buscar nuevas fuentes de empleo en la cultura, el ocio,
los servicios y el medio ambiente; c) valorizar de los saberes tradicionales;
d) crear posibilidades de integración con el trabajo voluntario;
e) diseñar nuevas profesiones en el mundo rural; f) movilizar
el ahorro y de la inversión local mediante el enfoque participativo;
g) llamar a los emigrantes que inviertan en una nuevas forma de
retorno; y h) enfoque colectivo de la inversión.
Competitividad y acceso a los mercados. Se requiere sobrepasar
los enfoques tradicionales de visión del mundo rural limitada
a la agricultura y actividades conexas, la cual es una perspectiva
exclusivamente productivista, y de promoción de grandes empresas
y organizaciones comerciales. Se propone: a) aumentar el valor de
los productos agroalimentarios mediante la transformación
local y la comercialización directa; b) valorar del papel
de agentes locales en la diversificación de la economía
rural; c) valorización de la pluriactividad; d) cambio de
una agricultura intensiva a una agricultura sostenible; e) reintroducción
de los cultivos locales tradicionales; f) creación de economías
de red; g) búsqueda de nuevas ventajas comparativas a través
de la valorización de nuevas funciones rurales;y h) valorar
las nuevas relaciones entre el mundo rural y el mundo urbano.
Medio ambiente, gestión del espacio y de los recursos naturales
mediante: a) las nuevas tendencias de remuneración de los
agricultores para la gestión del espacio; b) fomento de un
turismo respetuoso del medio ambiente; c) revalorización
del patrimonio arquitectónico; d)racionalización de
la utilización y del reciclaje de los recursos naturales;
y e) desarrollo de nuevas actividades económicas basadas
en un concepto ecológico.
Población, emigración e inserción social.
Es necesario abandonar los enfoques tradicionales de: creación
de servicios que no corresponden a las necesidades reales del mundo
rural, de reducción de servicios; de énfasis en la
concentración de los jubilados; y, de formación de
los jóvenes para empleos fuera del territorio. Sería
necesario, en cambio: a) políticas y estrategias orientadas
a la población residente por adaptación de los servicios
a la población del espacio local; b) creación de servicios
multifuncionales y ambulantes; c) implicación de la población
en la concepción y puesta en marcha de los servicios colectivos;
d) instalación de servicios de acompañamiento a distancia
para los jubilados; e) valorización de los saberes y la memoria
histórica de las personas mayores; f) creación de
condiciones locales para la instalación profesional de los
jóvenes; i) promoción de la pluriactividad familiar;
j) apertura hacia los retornados y promotores de actividades nuevas;
y k)apoyo a la integración de residentes secundarios e instalación
de grupos con dificultad.
Las nuevas tecnologías que permiten que el mundo rural y
cada núcleo de población pueda asumir una función
de centralidad mediante: a) la revalorización y modernización
de las tradiciones productivas; b) promoción de capacidades
específicas de innovación; c) introducción
del enfoque “aprender a desaprender” para un nuevo “aprender
haciendo”; d) organización de las empresas y organizaciones
locales para el acceso a las tecnologías de vanguardia; e)
organización de transferencias tecnológicas rural
– rural; y, f) desarrollo de nuevas tecnologías adaptadas
a los saberes locales.
Ejes metodológicos: formación
y planificación estratégica
Esta nueva realidad entre “la innovación social y
el retorno al territorio” requiere la modificación
de las mentalidades individuales y colectivas e implica, sobre todo,
una vasta labor de formación de los agentes locales y de
la población local. Si el nuevo Desarrollo Rural Sostenible
demanda nuevos conceptos, metodologías, enfoques, comportamientos
y aptitudes es condición necesaria un proceso permanente
de formación, porque el objetivo principal de la formación
debería ser ahora la promoción de la capacidad colectiva
para el cambio.
La formación asociada al proceso de generación de
nuevos procesos y proyectos consiste en aprender juntos las personas
con el mismo problema, implicadas en un proyecto común; porque
ayuda a definir oportunidades de desarrollo, articular las estrategias
e intereses de los actores locales y movilizar recursos internos
y externos hacia el “espacio local inteligente”, y la
articulación de la realidad con del futuro.
En este sentido, la buena gestión del Desarrollo Local puede
relacionarse con prácticas de planificación estratégica
porque puede permitir la participación de los actores locales
y las organizaciones en la definición de los objetivos y
gestión de las decisiones. Esto se convierte en muchas experiencias
en el ámbito para la creatividad social y la construcción
de la realidad, facilitando los “pactos inteligentes”,
los pactos sociales y el compromiso de la población.
La elaboración de un plan estratégico con enfoque
local se convierte en un proceso esencial para que un territorio
o una ciudad pueda definir de forma rigurosa su situación
actual. así como su futuro. Es un proceso que puede permanecer
siempre abierto con realimentación permanente, y que potencia
la cohesión social y la “cultura local”, “la
imagen de la comunidad local”.
Algunas experiencias en América Latina
En América Latina hay experiencias de Desarrollo Local de
interés por sus efectos demostrativos. Las experiencias de
desarrollo sostenible o de desarrollo integrado o con las distintas
posibles conceptualizaciones han surgido promovidas por asociaciones,
o diversos movimientos sociales, por los Ayuntamientos o por los
gobiernos provinciales o regionales, estatales y otras diversas
formas: Projeto de Couro Vegetal da Amazônia (Acre e Amazonas),
Associação dos Pequenos Agricultores do Município
de Valente (Bahia), Projetos Pescar e Instituição
Comunitária de Crédito Portosol (ambos en Rio Grande
do Sul), el Programa de Apoio do Desenvolvimento Local (Ceará
e Pernambuco), Municipio de Icapui (Ceará), Experiencia El
Colmenar en Buenos Aires, Leticia en Colombia, Programas en Feira
de Santana (Bahía), las experiencias en Sâo Paulo y
en Mato Grosso do Sul.
El Desarrollo Rural y el buen Desarrollo
Local son un reto de innovación
Un nuevo Desarrollo Local para el Desarrollo Rural en los espacios
rurales es un proyecto extraordinario. No hay justificación
para mantener enfoques y políticas tradicionales que consolidan
modelos de desarrollo en crisis. Por esta razón, la innovación
social debe ser protagonizada por las personas con responsabilidades
públicas.
Una conclusión está clara: los pueblos alcanzarán
su dignidad cuando las poblaciones, la participación social
y los agentes públicos y privados asuman la necesidad de
abandonar los enfoques tradicionales, promover las nuevas tendencias,
y los nuevos conceptos y metodologías; y sean capaces de
percibir, sentir y aprovechar las oportunidades del mundo rural
(las dinámicas demográficas, las estrategias de desarrollo
local, las nuevas relaciones y mitos entre la ciudad y el campo).
En la medida en que los pueblos se configuren como “comunidades
inteligentes” se empezará a construir un mundo sostenible.
Estamos en un orden mundial en crisis, un mundo de incertidumbres.
Muchos conceptos y criterios que se han utilizado hasta ahora para
plantear el desarrollo son inservibles, aún a pesar de su
aparente oficialidad, aún a pesar de que con estos criterios
se diseñan todavía la mayor parte de las intervenciones
a favor del desarrollo, incluidas muchas bien intencionadas.
Se cuenta -en distintas versiones- que un día un filósofo
llegó a una obra en la que trabajaban muchos operarios. Y
el hombre sabio preguntó al primer albañil que encontró:
“¿Qué hace Ud.?. Y el albañil respondió:
“coloco un ladrillo encima de otro ladrillo”. Y el filósofo
preguntó a un segundo albañil quien contestó:
“Hago una pared”. Y aún le preguntó a
un tercer operario: ¿Qué hace Ud.?. Y el tercer albañil
respondió: “Construyo una catedral para dar gloria
a Dios”.
Esta es la cuestión: sólo desde una nueva cultura
del desarrollo con el compromiso de construir la gran obra de un
mundo con armonía entre la vida urbana y los espacios rurales,
entre el Sur y el Norte, es posible dar sentido a las políticas
y las acciones, e introducir los cambios necesarios en la mentalidad
social para tomar conciencia –individual y colectiva–
de la necesidad de un desarrollo a escala humana y sostenible, de
la construcción de un mundo rural sostenible en unos espacios
locales “sentidos”. Este es un camino para la geografía.
“Mi pasión es la geografía. También es
mi puerto de refugio”, dice Pat Conroy, en el filme El príncipe
de las mareas.
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